DÃa 1, Domingo, 30-VII-2006. De Ponferrada a Villafranca del Bierzo
Domingo, Julio 30th, 2006El sexto inquilino aparece a eso de las 2 de la madrugada en el compartimento, oliendo a alcohol, sudor, tosiendo, roncando y hablando dormido. En un momento dado grita: ¡Nene, tú ami no me engañaaa!. No pego ojo. Estoy deseando llegar a Ponferrada.
Las 6:30. No aguanto más y me levanto. Me informan de que el tren va con 30 minutos de retraso. El señor a lo Gimenez del Oso ya estaba esperando en el pasillo, pero charlamos gratamente de cosas mundanas (de este mundo).
Llego por fÃn a Ponferrada a las 7:35. Salgo del tren y me pongo a caminar después de preguntarle a un taxista. Después de atravesar varias urbanizaciones y polÃgonos sin una sola indicación, me tomo un café con leche y sendas madalenas en el primer bar abierto que veo. Pregunto y me confirman que estoy “en el buen camino”. En las farolas de la urbanización hay una pegatina que dice: “No blasfemes, por favor, no debes hacerlo”.
 
A la hora y media de camino; ¡El primer mojón con la vieira!. A partir de ahÃ, caminar, caminar y caminar. Al pasar por Cacabelos puedo comprobar que es un pueblo bello y pintoresco, en plena olla del Bierzo. Consulto la guÃa y ¡Oh! si ya llevo 16 Km, sólo me faltan 8 y pico para Villafranca del Bierzo. Después de un primer tramo por carretera, el resto del camino transcurre entre viñedos y frutales. Silencio absoluto sólo roto de vez en cuando por los insectos y en un tramo, por el crepitar de unos cables de alta tensión.
A 4 Km de Villafranca, me topo con un corralucho donde unas chicas te ofrecen té frÃo, frutas, agua y artesanÃa. Me siento un ratito a tomarme un té, cigarrito, charla. Les compro una manzana, agua y una vieirita para la mochila. En la edad media la vieira sólo te la daban al llegar a Compostela como acreditación del peregrinaje.
He hecho todo el camino solo. Me he encontrado con alguna pareja de peregrinos suelta y algún grupo de ciclistas que, evidentemente, me ha adelantado.
Llego a Villafranca del Bierzo a eso de las 12:45. Nada más entrar me encuentro con el albergue municipal para peregrinos. Hay plazas libres, ufff. Me ducho, lavo la ropa y ¡A por unos vinos!. Como como un rey y me echo una siesta románica en al fresquito en un asiento exterior de una de las 4 iglesias del pueblo. Tiene un pedazo de castillo impresionante, y unos vinooooos, ¿esto ya lo habÃa dicho?.
Mañana me espera la que dicen que es una de las 2 peores etapas del camino, con más de 8 horas de trote en vertical. De momento no me han salido ampollas con los 26 Km de hoy, pero mi pie egipcio, o sea, con el dedo Ãndice más largo que el pulgar, me está dando la lata.