Archive for Septiembre, 2006

Teletransporte musical I.

Lunes, Septiembre 25th, 2006

Velocípedo

Los/las que me conozcan ya me saben amante profundo de las músicas de origen céltico, esto es la música de Galicia, Asturias, Cantabria, León, Irlanda, Escocia, Bretaña, Bélgica. Lo siento así, en parte porque por diferentes circunstancias de la vida uno tiende a querer unos ritmos u otros. Pero una de las características que más aprecio en un tema musical es que sea capaz de teletransportarme a otro lugar, a otra época. Esta es la otra razón por la que tanto me gusta lo celta musicalmente hablando.
Sin embargo hay otras muchas músicas que me transportan a vidas ajenas. Vidas que vivo parásitamente, sin que me hayan tocado. Quiero hacer en estos artículos un repaso de algunos de estos temas, y así recomendarlos a quien no los conozca y tenga curiosidad por escucharlos y ver si le provocan ensoñaciones parecidas.
Como he empezado hablando de lo celta, comenzaré por recomendar algo, aunque sin pasarme, porque aquí podría llenar medio disco del servidor, así que solo indico un disco de Carlos Núñez. Después sigo con lo demás comentando cada tema o disco, y añadiendo mi hasta ahora ínimo sentir para cada uno de ellos.

  1. Almas de Fisterra, Carlos Nuñez. En este trabajo hay varios temas teletransportadores. Pero nombro tres por ser los que más me tocan.
    1. Danzas macabras. ¿Os imagináis un claro en un bosque de robles y castaños centenarios? ¿Os imagináis una espesa bruma pegada a la hierba que llega hasta las rodillas? ¿Os imagináis unos personajes danzando frenéticamente al rededor de un menhir milenario, entrando en trance a medida que la luna asciende y los giros sobre sí mismos se van haciendo más veloces?
    2. Karante Doh Doue. La magnanimidad de la naturaleza sobre el ser humano, que canta a lo desconocido. El viaje de no retorno que se inicia en un lugar remoto, en un Finisterre agreste, donde la mar rompe en las rocas y solo determinados barcos pueden amarrar. Este tema se tiene que escuchar con algo de volumen para que “penetre”.
    3. Ponthus et Sidoine. La incertidumbre del amor, rebotando en las piedras milenarias y haciéndolas llorar con nosotros por alguien que no sabemos si va a venir a buscarnos. La viola de gamba de Jordi Savall, se encargará en este tema de hacer latir el corazón a un ritmo diferente del habitual.
  2. Amelie. Yann Tiersen. La banda sonora de la genial película, es en general, una especie de pasaporte al París bohemio que tópicamente llevamos en el pensamiento, pero con un punto mucho más humano, o más cercano. El acordeón sonando a ritmo de vals en muchos temas impide que todo el disco sea demasiado melancólico. Los sonidos de ruedas de bici, xilofones, cucharillas, nos induce por ósmosis musical a entrar en viejos desvanes donde descubrimos antiguas cartas de amor de nuestros abuelos, y fotos color sepia donde un señor con sombrero de paja y gran mostacho negro nos mira muy serio subido en un velocípedo, un luminoso día de primavera en los campos elíseos. Alguien muy parecido a tí te guiña los ojos desde un antiguo espejo lleno de polvo.
  3. Le Peuple Migrateur. Bruno Coulais. Banda sonora de la magnífica docu-película que retrata las migraciones de algunas aves.
    1. Le vol des Cygnes. Pequeña pieza musical, dulce, dulce… una maravilla
    2. Le retour de les Grues. ¿En qué momento las grullas son guiadas por los ángeles? Justo cuando te las imaginas volando y este tema en marcha.
    3. L’envol. - Le Planeur - Apres la chase. ¿Son las aves almas de niños que nos cuidan desde las alturas? ¿Es el ser humano la pieza cumbre de la creación? Con estos dos temas el que sale volando soy yo. : )
  4. Frank’s wild Years. Tom Waits. Banda sonora de un montaje teatral del excéntrico músico y actor. Todo el disco es un pasaje a las brumas de vagos recuerdos, semi enterrados por excesos alcohólicos. Arrepentimientos que ya solo pueden ser llorados desde el colchón sin sábanas mirando la mueca de la luna por una pequeña ventana, junto a la cual cuelga, torcida, una foto de alguien a quien seguimos amando más por derrotismo vital que por tener claro su recuerdo.
    1. Blow wind blow. Geniaaaaaaaaal tema cantado desde la resaca reciente. ¿El xilofón que suena junto al triste trombón son las gotas de lluvia sobre el tejado de zinc, o son las punzadas de la vida a través de dolorosos recuerdos?
    2. You are innocent when you dream. ¿Os acordáis del señor del velocípedo que he inventado en el disco de Amelie? Pues imaginaos otra foto de él en una cantina de un barrio industrial en los años 30, y desde la foto os canta.
    3. Temptation. Ya hice un artículo sobre este tema sublime, sublime, en la antigua azotea, incluyendo la letra. ¿Se puede tener tanto veneno en la boca como para cantar así? Seguro, cuando tentaciones surgidas del infierno de la piel de una mujer no paran de martillearte las sienes.

De momento hasta aquí. Seguiré con esta línea de comentar la músíca desde el punto de vista más subjetivo posible, sin entrar en valoraciones de calidad o técnica.

Raíces

Miércoles, Septiembre 20th, 2006

Coleóptero

El pequeño escarabajo escarbaba incesantemente hacia abajo. Sus patitas anteriores se afanaban en sacar piedrecitas, tierra.

Cuando llevaba horadados un par de centímetros, encontró unas larvas blancas, royendo los restos de unas hojas en estado de descomposición. Se recordó a sí mismo, vagamente, en un ensueño. El tiempo hace estragos en la memoria de un escarabajo. Se vió, hurgando en la oscuridad, con el olor del humus impregnando su cuerpo cilíndrico, lechoso, vacilante, viscoso. Comprendió que él también fue larva.

El impulso que le obligaba a escarbar no cesó. Siguió hacia abajo. La tierra estaba más húmeda aquí, aunque habían más piedras, el terreno era más compacto. Pero era un coleóptero. Las antenas no le dolían a pesar de estar fuertemente aprisionadas contra sus élitros. Las patas delanteras empezaban a erosionarse con la fricción. A esa profuncidad encontró unos huevos blancos, un poco cilíndricos. De uno de ellos salió una pequeña larva, como las que habían un poco más arriba. Comprendió que él mismo fue uno de esos huevos.

Tenía que seguir bajando. Algo superior a él le impulsaba a bajar más y más. Apenas avanzaba un milímetro por minuto. Pero tenía que seguir. Comprendió que se estaba buscando a sí mismo. Comprendió que hacia abajo estaba la explicación para el origen de todas las cosas. Tenía que seguir, pero cuanto más bajaba más pesado se hacía el trabajo.

El escarabajo, ya apenas sin patas ni energías para continuar, y tampoco para volver a subir a la superficie, comprendió también que cuanto más cerca estaba del Origen, más le costaba alcanzarlo. Ya era tarea imposible. Comprendió que un escarabajo, solo puede vivir como un escarabajo, y morir como tal. Este hecho es algo que está pensado así por alguna razón, y esa razón no está pensada para la mente de un escarabajo, se dijo. Murió.

Un pequeño juego…

Lunes, Septiembre 11th, 2006

A ver quién adivina o sabe quién ha dicho esta frase. Sísifo, tú no juegas, lo siento : )

Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros. 

Si nadie lo sabe o adivina, lo digo en el próximo post.