Día 3, Martes, 1-VIII-2006 De O Cebreiro a Triacastela

Hoy me he levantado un poquito más tarde, a las 7, aunque he visto a todo el mundo levantarse entre las 6 y las 6:30. Cuando he salido del albergue he visto un anticipo de lo que iba a ser la etapa: Había una niebla espesa que se convertía en llovizna. Calabobos, vamos, y yo soy uno de ellos.

Así que a sacar la capolina. Mierda de capolina, y tonto yo por no haberla abierto antes de salir. Y cómo se suda dentro!. El caso es que tiene una forma rara con la que no me siento cómodo.

En fin, a caminar, que me esperan 20 Km de caminos rurales. Empiezo mal, me voy durante 20 minutos por la carretera, y resulta que no veo por allí señalización alguna del camiño. Me tengo que dar la vuelta hasta el albergue y volver a empezar.

Bueno, bueno, casi no se ve, y yo por un camino rural de algún lugar de Galicia y solo. Brrr. Ríete de la bruja de Blair. ¿Y si se me aparece un Rajoystru, especie de trasgu muy malo?

Con niebla hacia Triacastela

Si ayer me quejaba de exceso de asfalto, hoy mis espinillas y pies están al rojo vivo a causa de las bajadas pronunciadas, llenas de grandes trozos de pizarra resbaladiza.

Le he dado mucha caña, estoy llegando al final, a Triacastela, después de atravesar casi solo un paísde elfos, meigas y trasgus.

Son las 12. Esto a pesar de haber caminado 20 minutos de más.

A 500 metros del albergue de Triacastela, se me enrolla un señor del pueblo para que le compre un bordón (palo de caminar), que él mismo talla con un cuchillo de los de La Matanza de Texas. Con tan exquisitos argumentos no puedo más que acceder a tan amable invitación. Me pide 1 euro y la voluntad. Le doy 1,70.

De todas formas, para las bajadas me irá bien, y para ahuyentar a un posible perro tonto. Como aquí pastorean vacas, los perros pastores son tamaño Chewakka.

Por cierto, hoy me he encontrado a Santiago Apóstol en persona, que ha venido a darme ánimos en el camiño. Era un peregrino con barba, que venía en contradirección. Portaba un gran cuerno colgado del pecho (lo juro), y al darnos el típico “buen camino” ha cogido el cuerno y lo ha hecho sonar con fuerza (lo juro, lo juro).

En el albergue he comido con unos chicos de Madrid y con un señor de 72 años que está haciendo el camino desde Francia, él solo, después de que sus compañeros se esfumaran uno a uno sigilosamente durante la noche en un albergue en Navarra. La hostia. Lleva en el camino desde el 26 de junio!. Me ha dicho que mi Santiago no era otro que el párroco de O Cebreiro.

Me quedan 131 Km.

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