Mi mundo

Octubre 18th, 2006

caracol

Haz de mi mundo caracol
mordaz viajero sin prisas
deslizador impertérrito
moribundo en la eternidad.

Haz de mi mundo acordeón
suspiros en un cajón
lamentos sin tregua estirados
ilusiones en arrugas oprimidas.

Haz de mi mundo corazón
tambor de guerra sin sangre
ardor cíclico y temible
emociones en carne.

Haz de mi mundo tu mundo, corazón.

Para Jinny con todo mi cariño, que me ha picado en esto de los versos.

Plantilla Power Point

Octubre 6th, 2006

Hoy no he tenido más remedio que contestar a un mensaje con presentación pastelosa Power Point adjunta. Os reproduzco mi mensaje:

En breve crearé una plantilla Power Point, para realizar presentaciones tipo sudamericanas.

Sólo tendréis que introducir el texto deseado. El sistema ya pondrá automáticamente música new age de versiones de grandes clásicos, angelitos y frases de Paulo Coelho, fondos fucsia y/o imágenes de cascadas en el bosque, recién nacidos disfrazados de abeja Maya, etc.

La diapositiva final será automática, con un texto del tipo: “envía esto a 10 personas… etc.”.

Una vez introducido el texto deseado, el sistema sustituirá palabras correctas, como “conducir”, por anglicismos como “manejar”, quitará todas las tildes a los “Sí”, etc.

Cuando tenga la 1ª versión Beta, os la paso.

Saludos,

José Luis

Teletransporte musical I.

Septiembre 25th, 2006

Velocípedo

Los/las que me conozcan ya me saben amante profundo de las músicas de origen céltico, esto es la música de Galicia, Asturias, Cantabria, León, Irlanda, Escocia, Bretaña, Bélgica. Lo siento así, en parte porque por diferentes circunstancias de la vida uno tiende a querer unos ritmos u otros. Pero una de las características que más aprecio en un tema musical es que sea capaz de teletransportarme a otro lugar, a otra época. Esta es la otra razón por la que tanto me gusta lo celta musicalmente hablando.
Sin embargo hay otras muchas músicas que me transportan a vidas ajenas. Vidas que vivo parásitamente, sin que me hayan tocado. Quiero hacer en estos artículos un repaso de algunos de estos temas, y así recomendarlos a quien no los conozca y tenga curiosidad por escucharlos y ver si le provocan ensoñaciones parecidas.
Como he empezado hablando de lo celta, comenzaré por recomendar algo, aunque sin pasarme, porque aquí podría llenar medio disco del servidor, así que solo indico un disco de Carlos Núñez. Después sigo con lo demás comentando cada tema o disco, y añadiendo mi hasta ahora ínimo sentir para cada uno de ellos.

  1. Almas de Fisterra, Carlos Nuñez. En este trabajo hay varios temas teletransportadores. Pero nombro tres por ser los que más me tocan.
    1. Danzas macabras. ¿Os imagináis un claro en un bosque de robles y castaños centenarios? ¿Os imagináis una espesa bruma pegada a la hierba que llega hasta las rodillas? ¿Os imagináis unos personajes danzando frenéticamente al rededor de un menhir milenario, entrando en trance a medida que la luna asciende y los giros sobre sí mismos se van haciendo más veloces?
    2. Karante Doh Doue. La magnanimidad de la naturaleza sobre el ser humano, que canta a lo desconocido. El viaje de no retorno que se inicia en un lugar remoto, en un Finisterre agreste, donde la mar rompe en las rocas y solo determinados barcos pueden amarrar. Este tema se tiene que escuchar con algo de volumen para que “penetre”.
    3. Ponthus et Sidoine. La incertidumbre del amor, rebotando en las piedras milenarias y haciéndolas llorar con nosotros por alguien que no sabemos si va a venir a buscarnos. La viola de gamba de Jordi Savall, se encargará en este tema de hacer latir el corazón a un ritmo diferente del habitual.
  2. Amelie. Yann Tiersen. La banda sonora de la genial película, es en general, una especie de pasaporte al París bohemio que tópicamente llevamos en el pensamiento, pero con un punto mucho más humano, o más cercano. El acordeón sonando a ritmo de vals en muchos temas impide que todo el disco sea demasiado melancólico. Los sonidos de ruedas de bici, xilofones, cucharillas, nos induce por ósmosis musical a entrar en viejos desvanes donde descubrimos antiguas cartas de amor de nuestros abuelos, y fotos color sepia donde un señor con sombrero de paja y gran mostacho negro nos mira muy serio subido en un velocípedo, un luminoso día de primavera en los campos elíseos. Alguien muy parecido a tí te guiña los ojos desde un antiguo espejo lleno de polvo.
  3. Le Peuple Migrateur. Bruno Coulais. Banda sonora de la magnífica docu-película que retrata las migraciones de algunas aves.
    1. Le vol des Cygnes. Pequeña pieza musical, dulce, dulce… una maravilla
    2. Le retour de les Grues. ¿En qué momento las grullas son guiadas por los ángeles? Justo cuando te las imaginas volando y este tema en marcha.
    3. L’envol. - Le Planeur - Apres la chase. ¿Son las aves almas de niños que nos cuidan desde las alturas? ¿Es el ser humano la pieza cumbre de la creación? Con estos dos temas el que sale volando soy yo. : )
  4. Frank’s wild Years. Tom Waits. Banda sonora de un montaje teatral del excéntrico músico y actor. Todo el disco es un pasaje a las brumas de vagos recuerdos, semi enterrados por excesos alcohólicos. Arrepentimientos que ya solo pueden ser llorados desde el colchón sin sábanas mirando la mueca de la luna por una pequeña ventana, junto a la cual cuelga, torcida, una foto de alguien a quien seguimos amando más por derrotismo vital que por tener claro su recuerdo.
    1. Blow wind blow. Geniaaaaaaaaal tema cantado desde la resaca reciente. ¿El xilofón que suena junto al triste trombón son las gotas de lluvia sobre el tejado de zinc, o son las punzadas de la vida a través de dolorosos recuerdos?
    2. You are innocent when you dream. ¿Os acordáis del señor del velocípedo que he inventado en el disco de Amelie? Pues imaginaos otra foto de él en una cantina de un barrio industrial en los años 30, y desde la foto os canta.
    3. Temptation. Ya hice un artículo sobre este tema sublime, sublime, en la antigua azotea, incluyendo la letra. ¿Se puede tener tanto veneno en la boca como para cantar así? Seguro, cuando tentaciones surgidas del infierno de la piel de una mujer no paran de martillearte las sienes.

De momento hasta aquí. Seguiré con esta línea de comentar la músíca desde el punto de vista más subjetivo posible, sin entrar en valoraciones de calidad o técnica.

Raíces

Septiembre 20th, 2006

Coleóptero

El pequeño escarabajo escarbaba incesantemente hacia abajo. Sus patitas anteriores se afanaban en sacar piedrecitas, tierra.

Cuando llevaba horadados un par de centímetros, encontró unas larvas blancas, royendo los restos de unas hojas en estado de descomposición. Se recordó a sí mismo, vagamente, en un ensueño. El tiempo hace estragos en la memoria de un escarabajo. Se vió, hurgando en la oscuridad, con el olor del humus impregnando su cuerpo cilíndrico, lechoso, vacilante, viscoso. Comprendió que él también fue larva.

El impulso que le obligaba a escarbar no cesó. Siguió hacia abajo. La tierra estaba más húmeda aquí, aunque habían más piedras, el terreno era más compacto. Pero era un coleóptero. Las antenas no le dolían a pesar de estar fuertemente aprisionadas contra sus élitros. Las patas delanteras empezaban a erosionarse con la fricción. A esa profuncidad encontró unos huevos blancos, un poco cilíndricos. De uno de ellos salió una pequeña larva, como las que habían un poco más arriba. Comprendió que él mismo fue uno de esos huevos.

Tenía que seguir bajando. Algo superior a él le impulsaba a bajar más y más. Apenas avanzaba un milímetro por minuto. Pero tenía que seguir. Comprendió que se estaba buscando a sí mismo. Comprendió que hacia abajo estaba la explicación para el origen de todas las cosas. Tenía que seguir, pero cuanto más bajaba más pesado se hacía el trabajo.

El escarabajo, ya apenas sin patas ni energías para continuar, y tampoco para volver a subir a la superficie, comprendió también que cuanto más cerca estaba del Origen, más le costaba alcanzarlo. Ya era tarea imposible. Comprendió que un escarabajo, solo puede vivir como un escarabajo, y morir como tal. Este hecho es algo que está pensado así por alguna razón, y esa razón no está pensada para la mente de un escarabajo, se dijo. Murió.

Un pequeño juego…

Septiembre 11th, 2006

A ver quién adivina o sabe quién ha dicho esta frase. Sísifo, tú no juegas, lo siento : )

Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros. 

Si nadie lo sabe o adivina, lo digo en el próximo post.

La cara de Dios

Agosto 30th, 2006

Últimamente, entre mi andadura en el Camino de Santiago, ciertos compañeros de trabajo afines al Opus Dei, y conversaciones casuales con algunas personas sobre la fe, el catolicismo y las creencias personales, me he estado preguntando bastante a mí mismo por qué soy como soy (ateo) y por qué no me convencen los dogmas que desde pequeñito han intentado inculcarme.

Obviamente la formación personal de cada uno, influye sobre la toma de un camino (creencia religiosa o espiritualista) u otro (el pragmatismo científico quasi absoluto). Después de conocer a Darwin, Einstein, Hawkins, después de saber cómo funcionan las cosas más misteriosas, como por ejemplo, el milagro de la creación, a mí, personalmente me cuesta mucho creer en un señor con barba, de raza blanca, construyendo gente con barro y costillitas.

Sin embargo, me ocurre que cuando me dicen algo así como: “sólo si crees en algún tipo de vida después de la muerte, puedes ser sincero al observar unas normas o comportamientos éticos en esta vida, ya que dependiendo de cómo te portes aquí, lo pasarás de bien o de mal allá”, y contesto: “Sí, pero, yo como ser humano y de tendencia humanista, ya observo unas normas o comportamientos éticos, basándome en que no haré nada a nadie que yo no quiera que me hagan”, dudo de si, ese humanismo, no es precisamente una influencia de mi formación cristiano-católica.

De todas formas, a lo que iba es a que lo que sí tengo muy claro es que aunque pudiera confraternizar más o menos con la idea cristiana, con sus bases éticas de búsqueda del amor, igualdad, respeto, etc., en absoluto me trago la idea y el dogma católicos, basados en una serie de normas absurdas, caducas y caciquiles. Y gusta encontrarse con teólogos que no solo comparten esa idea, sino que la defienden e intentan expandirla. Así es como hoy he descubierto a Enrique Miret Magdalena, en un tête a tête con el payaso Leo Bassi. Aparece en el Pais.es y no es muy sabrosa, pero buscando en google sobre Miret, he encontrado esta interesante entrevista que os recomiendo a todos/as.

Paz, hermanos/as, y un par de perlas de Voltaire:

La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.
La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda.

Habrá que matar, y mucho.

Agosto 22nd, 2006

AlatristeA poco que uno se fije, verá que Don Pablos, el apodo que he escogido para la bitácora, no es otra cosa que el nombre de pila del protagonista de la novela satírica por excelencia del Siglo de Oro Español, “La vida del buscón llamado don Pablos” de Francisco de Quevedo.

Pues sí, es que me encanta esa época de transición, donde se asentó la base de la nueva literatura española, además de la de la música y la pintura.

Así, por ejemplo, Lope de Vega separó la comedia del drama creando los primeros personajes graciosillos, que divertían a la gente y martirizaban a más de un notable.

España entraba en decadencia, el gran imperio donde nunca se ponía el sol, empezaba a desquebrajarse. Las guerras en Flandes, la piratería inglesa, los virreinatos en América, iban minando el poder económico del país, y como adobo de todo ello, una monarquía endeble y una nobleza inculta, acabaron por empobrecer una población que pronto tuvo que aprender a sobrevivir mediante la inteligencia, la rapiña y la oportunidad.

Es en esta época, con este contexto donde Arturo Pérez Reverte sitúa al Capitán Alatriste, con gran maestría narrativa y estilística, haciendo honor al maestro Quevedo hasta tal punto que lo hace participar en las novelas, siendo gran amigo de Alatriste.

Total, que estoy deseando ver la peli, a ver si estimula mi recuerdo de los libros y me hace pasar un buen rato con imágenes. Dice Agustín Díaz Yañes, su director, en una entrevista hoy en El Periódico, que le gustaría que esta película abriese el camino al cine histórico en este país (o amalgama de paises) que tanto tiene que contar. Estoy de acuerdo y también lo estoy cuando asevera que a los españoles les da miedo su pasado. También, también.

Como el Agua

Agosto 19th, 2006

Camarón

Limpiaba el agua del rio
como la estrella de la mañana,
limpiaba el cariño mio
al manantial de tu fuente clara.

Como el agua.
Como el agua.
Como el agua.

Como el agua clara
que abaja del monte,
asi quiero verte
de dia y de noche.

Como el agua.
Como el agua.
Como el agua.

Yo te eche mi brazo al hombro
y un brillo de luz de luna
iluminaba tus ojos.

De ti deseo yo to el calor
pa ti mi cuerpo si lo quieres tu
fuego en la sangre nos corre a los dos.

Como el agua.
Como el agua.
Como el agua.

Si tus ojillos fueran
aceitunitas verdes,
toa la noche estaria
muele que muele,muele que muele,
toa la noche estaria
muele que muele,muele que muele,muele que muele.

Luz del alma mia divina
que a mi me alumbra mi corazon
mi cuerpo alegre camina
porque de ti lleva la ilusion.

Como el agua.
Como el agua.
Como el agua.

Como el agua.
Como el agua.
Como el agua.

Como el agua.
Como el agua.
Como el agua.

Moraleja y consideraciones finales.

Agosto 7th, 2006

mochilas.jpg

Supongo que algo como estar 8 días caminando una media de 30 km diarios, con unos 9-10 kg de peso en la espalda, con un dolor de pies como no se consigue en ninguna sesión de rebajas, durmiendo poco y mal, en solitario durante un 70% del tiempo, da a cada uno que lo vive el material para extraer su propia moraleja. Esta debe estar relacionada íntimamente, casi con toda seguridad, con aquéllo en lo que más flojeamos.

En mi caso mi moraleja es la que sigue:

No sé cuántos pasos he dado, supongo que unos cuantos cientos. Pero no dar uno solo de ellos, aunque sea el pasito más corto, o aquél con el que casi te matas cuesta O Cebreiro abajo, es suficiente para no poder dar el resto de pasos que te llevan al final.

Dicho de otra manera, Para llegar a O Cebreiro hay que pasar por A Faba, para llegar a Triacastela, hay que pasar por O Cebreiro, y así sucesivamente.

En la vida, intentamos (o intento) correr demasiado en demasiadas ocasiones, y saltarnos pasos, que son imprescindibles para llegar. Ahí queda eso.

En otro orden de cosas:

El camiño está sucio por culpa de los peregrinos sucios. Después de pasar por una casa donde vendían frambuesas naturales, recién cogidas, el camino estaba diseminado de cajitas de plástico. Una pena.

El camiño te puede deparar sorpresas inesperadas, como la marta que ví salir apresuradamente de un maizal, o la ardilla que subió presta a un eucalipto. En el camiño hay que mirar más arriba de nuestros propios piés.

En el camiño puedes observar a gente muy mayor, chicas con sobrepeso, y todo tipo de personas con dificultades, hacer las etapas igual que tú, pero a otra velocidad. Párate a hablar con ellos, te lo agradecerán y aprenderás.

Del camiño se puede aprender o sentir la experiencia, o no, dependiendo, como siempre en la vida, de cuánto nos expongamos o nos abramos para ello.

Para mí, en resumen, ha sido maravilloso.

El camiño no es de los peregrinos, no es una autopista para el turismo, son senderos, carreteras, calles, que son usados por la gente que vive en los pueblos que atraviesas. No te quejes si hay bostas de vaca o si pasa un tractor, agradece que el camino sigue ahí, señalizado y saluda a la gente de esos sitios.

Día 8, Domingo, 6-VIII-2006 Del Monte do Gozo al Obradoiro

Agosto 7th, 2006

Seis de la mañana, arriba. A lo de hoy no se le puede llamar etapa, ya que la distancia que nos separa de la meta es de 5 o 5 km y medio como mucho.

Nada más entrar en la ciudad con la primeras luces del alba, nos paramos a desayunar, rápido, un mero trámite, hay ganas de pisar la catedral y dar el objetivo por cumplido.

Finalmente desembocamos en la Praza da Inmaculada, donde se alza uno de los laterales de la catedral. Todo son sonrisas de los peregrinos con los que nos cruzamos. Saludos e incluso abrazos con aquéllos que más trato se ha tenido.

Antonio, Jesús y yo, nos hacemos una foto en el Obradoiro, al pié de la escalinata de la catedral. Es más que una foto, es como un cubito de caldo, que en su pequeño volumen, contiene todo el sabor de una sopa.

Con Antonio y Jesús

Nos metemos en la catedral, etc… Nos vamos a buscar la Compostela. Somos de los 10 primeros en conseguirla hoy.

Antes de empezar la misa del peregrino, Jesús se tiene que ir, su familia gallega ha llegado. Antonio se había despistado un rato con el móvil y no se ha podido despedir de él. Los dos contenemos las lágrimas, aunque a mí se me escapan después, cuando está de espaldas, como me suele suceder.

En la Misa del Peregrino, el cura nombra un montón de peregrinos, no sus nombres, si no su procedencia, y su punto de partida del camiño. Antonio y yo escuchamos al sacerdote decir “uno de Barcelona desde Ponferrada”, una sonrisa y una mirada cómplice entre los dos. A mi lado hay un escocés con falda verde y una gaita. De verdad.

Cuando acaba la misa, nos despedimos en la escalinata de la Praza das Praterías. Nos damos un abrazo y Antonio rompe a llorar. Yo cuando ya está bajando las escaleras.

Una vez más estoy en un hospedaje inmundo. El dueño tiene los pantalones con una colección de manchas de todos los orígenes y antigüedades.

Compro unos souvenirs y me paro en lugares estratégicos por si veo a Carmen. Aún tengo la espinita clavada por haber tirado para adelante sin habernos dado direcciones ni móviles.

La más rotunda soledad se va apoderando de mí a medida que van desapareciendo mis conocidos, y Santiago se va llenando de peregrinos, esforzados caminantes y ciclistas unos, meros turistas con coche de apoyo y ropa de domingo de recambio otros.

A los extranjeros que me reconocen del camino solo puedo dedicarles una sonrisa y un “hola” o un “hi” o un “ciao”. Este año aprendo inglés, fijo, esto no me puede pasar en Irlanda.

Adelanto un día mi viaje de vuelta. Echo de menos a algunas personas. Sobre todo a mi hija. También echo de menos mi flauta.

0 ampollas, 0 rozaduras, 0 km para Santiago.

El corazón lleno y pletórico y roto a la vez.